Ayer celebramos Halloween. Diego estaba encantado con el miedo que dio su disfraz y con todos los caramelos conseguidos, eso si, con mucho trabajo y modelando los atuendos con mucho estilo y asustando al público. Otra ocasión para admirar la tranquila sociedad en la cual vivimos, esta isla que parece fuera del mapa, con su propio ritmo…
Paseamos orgullosamente nuestros trapitos al ritmo de “trato o susto” por dos horas, disfrutando de las decoraciones de las casas, algunas de ellas parecían sacadas de un parque de atracciones. Los vecinos nos recibían sonriendo con dulces, caramelos, chocolates, incluso perritos calientes y hamburguesas. Detalles generosos de los habitantes de este pueblo con sabor a mar. El cuerpo de policía nos custodiaba, tarea importante de que no se pierda ningún niño y que crucen la calle confiados. No deja de sorprenderme la dedicación con la que los americanos viven sus tradiciones, las hacen suyas y no escatiman al éxito de otro Halloween. Me impresiono mucho un matrimonio que “acampo” su caravana al lado del colegio porque vivían apartados y querían dar caramelos!!
Si los niños no van a los caramelos, pues van los caramelos y vienen a ellos. Faltaría mas! Eso es dedicación y lo demás cuento. Por eso no hacía más que encontrarme en mi camino niños satisfechos, llenos de azúcar, sonrisas y energía para repartir por todas las casas a cambio de sonrisas, caras de sorpresa y caramelos.
Si los niños no van a los caramelos, pues van los caramelos y vienen a ellos. Faltaría mas! Eso es dedicación y lo demás cuento. Por eso no hacía más que encontrarme en mi camino niños satisfechos, llenos de azúcar, sonrisas y energía para repartir por todas las casas a cambio de sonrisas, caras de sorpresa y caramelos.
Que no se mueran las tradiciones, forman parte de lo que somos, son parte de las culturas, son parte del ser humano. Que seria de la niñez sin el ansia de que lleguen los días de fiesta!! Que seria de nosotros sin las celebraciones banales que nos hacen olvidar la monotonía que gobierna nuestras vidas? Y la forma en la cual los americanos las mantienen vivas es algo que admiro y aplaudo desde aquí.
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